"El hombre puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar... no puede cambiar su pasión"


4 de mayo de 2010

Día F


La noche previa a un evento trascendental nunca es fácil y la mía no fue la excepción. Nos fuimos a dormir medianamente temprano, porque estábamos muy ansiosos... pero nada sirvió... no pegué un ojo en toda la noche, me desperté 400 veces y di vueltas y vueltas... quería que llegara... porque sabía que iba a ser importante, al menos para mi. Después de muchos preparativos nos tomamos el tren desde Dortmund hacia Gelsenkirchen. El nivel de locura era bajo... estábamos tranquilos... nos hicimos amigos de un venezolano y del hermano oculto de Mike Jagger... estaba cansado y dije "bueno, una vez andá tranquilo nene!"... NO!!! obvio que no pasó eso. Apenas desembarcamos en esta ciudad extraña, se desató la fiesta, algo indescriptible.. nunca me voy a olvidar esa manada interminable de gente en un estacion de 2 x 2 ... la ciudad tiene 100 mil habitantes, y recibió sólo el día del partido 52 mil personas, casi todas celestes y blancas. Nos tomamos el trencito al estadio y a esa altura ya estábamos en Argentina... yo como loco, como la otra vez, contemplando y disfrutando. Empezaron los cánticos "vamos vamos", "soy argentino", "el que no grita Argentina"... hasta que llegó "el que no salta es un inglés"...nunca vi algo así... el tren se movía como un samba, para todos lados... y el que manejaba tuvo que pedir por altoparlantes que la gente dejara de saltar, porque el suelo tocaba abajo con las vías.. y no podía avanzar!! no se podía creer. Una vez en el estadio, un breve paso por el bar de Quilmes y adentro, la ansiedad era incontrolable.

Entré, y ahi otra vez como contra Costa de Marfil... lleno de banderas, gente por todos lados, abrazos , fotos, y yo como un tonto mirando el estadio... techado, espectacular. Según nos dijeron, el mejor de todo Europa... parecía un nene... pero soy adulto... parecía de película, pero era en vivo y en directo. Empezó el partido, con la emoción todavia latente del himno.... es jodido ese momento... uno siempre lo vió por la tele. Por suerte no hubo lugar para sufrir... porque vi la mayor demostración de fútbol de toda mi vida. Fue de no creer... era agradecer minuto tras minuto por estar ahi... lo que jugó Argentina!! por Dios!! Fútbol puro!! y simple ! y lujoso! y todo!! Contra los "temibles" serbios... pocas veces me sentí tan realizado como el viernes... en serio, la felicidad me brotaba a más no poder... fue demasiado... y lo disfruté, cada minuto.

Del partido, les puedo decir que el Pato está cada vez mejor... Burdisso mejoró bastante, los centrales son leones y dejan la vida... Sorín fue el mismo de siempre... Masche otra fiera suelta, Cambiasso hizo un gol para la historia... Maxi R demuestra por qué es titular, Román empezó a hacer de las suyas... me saco el sombrero para apaudir a Saviola... porque recuperó su potrero... y aplaudo nuevamente a mi pollo Hernán CRESPO... el pibe sabe que es su última chance, no quiere vivir a la sombra de un ídolo... y se mata en cada partido, está enchufadísimo... y la metió de nuevo.. . bien de goleador... ni hablar del taquito en el gol del Cuchu. Excelente lo de Tevez, también lo de Messi... la verdad, fue todo perfecto... estos pibes tienen hambre, creen que pueden y se divierten... juegan al fútbol; podemos llegar a perder en octavos o cuartos de final por un gol insólito o un penal, pero las ganas de trascender que tiene este equipo son increíbles.
Lo de la gente después del partido ya no sorprende... una hora y media adentro del estadio... nadie se quería ir. Y tuvieron que echarnos, porque había que cerrar!!! Los de la organización no lo podian creer!! nos sacaban fotos!! y nosotros cantábamos y cantábamos... hasta bailaron con nosotros los alemanes, tan serios que parecían. Porque lo que veían era inusual. Incluso salió Scaloni a filmarnos y después nos dijeron que el video le llegaba al plantel... fue una locura.. la gente estaba emocionada, lloraba y no quería que se acabara la fiesta... y la fiesta no se acabó... nunca se va a acabar, el 16 de junio de 2006 va a ser recordado... porque habian pasado 6 goles, no fue un partido más, al menos en mi vida... nunca me voy a olvidar de ese estadio y de todo lo que paso allí... yo siento que se puede, se tienen que dar un par de cositas, pero se puede... por qué no?? será esta vez?? El futbol es jodido, traicionero, en un minuto te quedás afuera de todo... pero el sueño está intacto gente! Quién me saca las ganas de llegar alto? Nadie... y con tanto fútbol menos... vamos por la gloria... y la transitamos de a poquito... Soy un agradecido por lo que estoy viviendo, lo voy a guardar en lo más profundo de mi corazón. El 16 de junio será un día de esos que me arrancará una sonrisa cuando ya viejo lo recuerde... o cuando le cuente a alguien que yo estuve allí presente... en el Día F (útbol).


desde Gelsenkirchen, con amor...



DAMIÁN... el que quiere volver campeón mundial

17-06-2006

24 de enero de 2010

Hasta Siempre



El hombre estaba en una situación límite. Tan sólo lo separaban doce pasos del desenlace. Y no era un escenario más en su vida. Del otro lado se podía vislumbrar la gigantez de otro hombre, que también era
partícipe de aquel episodio. Transcurría la parte final de la historia y la expectativa era grande. El silencio se había apoderado de la situación y las miradas estaban concentradas en el último detalle. El hombre contempló su alrededor y se acomodó como pudo. Le pasaban mil cosas por la cabeza, emociones que le generaban un sentimiento dual de tristeza y felicidad. Sabía que era el último "toque" y por eso no quería fallar. Por su forma de ser nunca se lo hubiese permitido, y mucho menos perdonado. Fue ahí cuando recibió un guiño del destino, o más precisamente de la persona que se encontraba a 7 metros de distancia bajo aquella estructura tubular. Tan sólo una mirada, una seña de complicidad que bastó para que ambos entendieran lo mismo. El protagonista entonces se dirigió con tranquilidad hacia esa figura esférica, la acarició y empujó suavemente. Unos segundos después, la misma se encontraba acurrucada en una red que la albergaría para siempre. Porque después de eso se daría el cierre definitivo de un momento único que perduraría en la memoria de aquel hombre. Sólo habría lugar para la emoción, los abrazos y un agradecimiento eterno.
El hombre en cuestión entendió que nunca nadie lo había comprendido tan bien en su esencia como aquel grupo de personas. Porque lograron resumir en una noche todo aquello que este individuo sentía y pensaba. La situación era como una foto de su vida, seguramente el final ideal que hubiese elegido si alguna vez le hubiesen dado la posibilidad de hacerlo. Había observado despedidas ajenas de todo tipo, pero nunca una en carne propia. Y mucho menos con el calibre de lo que después le tocó en suerte. No era sólo una despedida. Era un homenaje. Pero tampoco era un simple homenaje, sino que se trataba de un partido homenaje y sorpresa. Nunca hubiese soñado algo semejante. De hecho, ese viernes había arrancado como cualquier otro, a sabiendas que sería el último, pero sin imaginar que la fecha quedaría grabada en su memoria de por vida. Todo resultó tal como se había planificado. Un trabajo de logística envidiable y sin fisuras. Pero por sobre todas las cosas con una carga emotiva difícil de describir. Hubo que d
edicarle tiempo, ganas y mucha organización. Llevaron a la práctica, la mejor manera de cerrar una historia que había sido tan linda como inolvidable. Porque aquel grupo que se hizo presente el recordado 27 de Noviembre, sencillamente había marcado una época. Y llegaron todos juntos para dar inicio al encuentro que con tanta dedicación habían planeado. Entraron sigilosamente y sorprendieron. El protagonista de esta historia miraba a su alrededor sin saber qué pasaba. Intentó buscar alguna respuesta en aquel que había sido la carnada de la coartada, pero sólo se topó con una gran sonrisa. Le tomó varios minutos darse cuenta que la masa de gente lo buscaba a él, que había sido víctima de un engaño, pero del más lindo de los engaños. Era su despedida y la emoción le impidió expresarse como le hubiese gustado. No caía en la situación. No entendía absolutamente nada. Y sobre todo, no comprendía cómo él podía ser merecedor de todo eso, de tanto afecto. Tal era la emoción y la sorpresa que la perplejidad le ganó a las pronosticadas lágrimas. Porque estaban todos parados frente a él. Absolutamente todos. De un lado los azules, del otro, los blancos. Todos con su nombre en la espalda, con todo lo que ello implica. Esa rúbrica significaba mucho en el mundo peculiar en el que él analizaba todo. Y afuera ellas. Las que soportando el incesante calor concurrieron fervorosamente sin siquiera poder entrar al rectángulo verde que generaba tantas sensaciones. Las inigualables, que con su encanto le dieron el toque distintivo a la noche.

Lo que transcurrió allí fue anecdótico. Hubo tiempo para todo. Quedaron para el recuerdo las corridas del blondo joven de buen pie y Coco grande, como así también las apariciones sutiles del canario que parecía una Mosca. Los azules pudieron disfrutar de la magia y los embates del dúo dinámico, que formaban un oriundo de Córdoba y un Polaco porteño. El famoso tiburón hizo de las suyas con su chispa habitual y el futbolista
rolinga auspiciado por Converse demostró que podía gambetear compañeros y rivales. La sorpresa la dio un tímido personaje rubio que cosechó elogios al por mayor, y que mostró el camino al fortachón de visión ovalada que fue pura entrega y corazón. La velada contó además con el aporte de un recuperado muchacho de origen Ruso, que hizo lo suyo para vulnerar a un ex basquétbolista polifuncional. En la batalla por el honor, el más experimentado y sereno utilizó su "Kabeza" para guiar a lo suyos y hasta el joven serio por fuera, pero desfachatado por dentro, quiso decir presente pese a sus dolencias físicas. Todo transcurrió ante la atenta mirada de las cálidas espectadoras, protagonistas y gestadoras de esta gran sorpresa. La niña rockera acompañada de su entrañable amiga futbolera de Belgrano seguían minuto a minuto lo que entregaban blancos y azules. La glamorosa morocha comentaba las acciones del partido con la carismática camarógrafa nacida en Pringles. Tampoco podía faltar la comandante del grupo, quien exitosamente y con mucho instinto supo nuclear a un manojo de personas que en todo momento respondió por ese sentimiento grupal. La noche terminó de la mejor manera, con un abrazo eterno y con la felicidad propia de un día inolvidable. Aquel hombre se sintió homenajeado, fue un mimo a su forma de sentir y vivir las cosas. Una sensación que reforzaba algo que él defendía a capa y espada: aquella premisa sostenía que aunque a veces parezca lo contrario, siempre vale la pena pelear por la esencia de uno mismo, por más tragos amargos y sufrimientos que se interpongan en el camino. De repente llegó un puñado de seres humanos para darle lo mejor a alguien que se sintió y se sentirá en deuda hasta el final de sus días. Pocas veces se lo vio a este hombre tan realizado. Fue una muestra genuina de cariño de esas que valen mucho y que marcan para siempre.

El individuo no tuvo más que disfrutar de aquel regalo, agradecer y dedicar algunas palabras que resultaron casi minúsculas comparadas con tal muestra de afecto. La leyenda cuenta que varios días más tarde, fue el mismo protagonista de esta historia quien caminando por Microcentro vió algo que lo hizo emocionar aún más. UNA PELÍCULA (versión completa al final del relato). En su nombre y honor. Esta vez las lágrimas sinceras tuvieron su lugar. Ni toda la emoción ya vivida pudo contener el llanto de quien se despedía de algo hermoso. De un grupo de personas al que luego extrañó día tras día. Los mismos que le enseñaron cientos de cosas y con quienes compartió momentos y vivencias. Le tocaba bajarse de ese maravilloso tren una estación antes, con una gran ilusión pero con la tristeza lógica de quien deja atrás algo muy lindo. Antes de descender, una persona especial le dijo, que aquello no era ni un "Adiós" ni un "Hasta Luego" sino más bien un HASTA SIEMPRE.





3 de diciembre de 2009

Recuerdos de Leipzig


Estaba muy nervioso... demasiado... casi al borde de la locura... porque las cosas pintaban difíciles... el hambre y el jogo bonito estaban sucumbiendo ante la rigidez táctica de México...mi corazón no podía más, porque el sueño del que tanto les hablé podía caer por un barranco en cualquier momento... yo gritaba y gritaba... pero el miedo a perder era grande.. el fracaso me comía la cabeza..casi ni podia hablar... otra vez a nosotros?, pensaba. Por qué siempre con los que sentimos el fútbol desde lo más profundo?... pero no... esta vez la historia fue distinta... porque la pelota flotó por el aire y fue capturada por el pecho de un iluminado, que le cambió la vida a miles de personas... de argentinos más precisamente. Porque realmente fue así... Maxi Rodriguez fue el encargado de que todo lo hermoso que me está pasando se traduzca en hechos concretos.... no me voy a olvidar nunca esa secuencia de segundos post gol... todos en un abrazo gigante, llorando y agradeciendo a mas no poder... todos desaforados esparcidos por el suelo de la tribuna - sí, literalmente por el piso- Lo confieso... lloré... y a mucha honra... porque todos saben lo que significa esto para mi, y se estaba diluyendo... pero fue uno de mis llantos más emotivos y más sinceros quizás, porque en esa pelota me jugaba mucho más que un simple resultado...estaba en disputa aquel viejo anhelo... el de siempre... ese que comenzó en 1990, se acuerdan? ese que cuando iba a la Plaza Devoto con mi abuelo, lo concretaba... porque yo era Goycochea y él me pateaba despacito para que ataje el penal... el mismo que en la casa de Nacho hacíamos realidad, jugando un mundial ficticio en el que siempre ganábamos nosotros... y éramos felices...porque nunca dejé de sentir el futbol así... como ahora, con locura... despositándole gran parte de mi vida... y el gol de Maxi me cambió... sí, en serio... eso de que un partido no te cambia la vida es mentira... se los aseguro... porque yo soy más feliz desde el sábado... y todos los que me rodeaban tb... como el señor que se sienta al lado nuestro, que no paraba de llorar con su hija... o el grupo de amigos de más adelante, que llevan su bandera a todos lados... y que una vez finalizada la epopeya se abrazaban eternamente... porque teníamos miedo, lo repito... se nos venía todo abajo, y era una frustración enorme... tanto esperar y tanto luchar para nada.. y el señor que sabiamente nos habló con Holanda tenía razón: este es el viaje de nuestras vidas... y nosotros queremos dejar justamente la vida para que no termine... o para que termine de la mejor manera... la que queremos todos... la que ustedes desde allá también desean. Porque lo dije... esto es de todos... de todos aquellos que les pasa algo parecido a mi.... un día apareció Maxi, perdón.. San Maxi... y nos regaló un pedacito más de este enorme sueño... para seguir creyendo, y disfrutando... Él no lo sabe, pero su zurdazo repercutió en cada una de nuestras vidas... con tan sólo pasar por el stand de Quilmes después del partido uno se daba cuenta de eso... todos en ronda, cantando, la gente que compró en la reventa diciendo que eran los mejores 400 euros invertidos de toda su vida... y todos agitando las banderas... y los bombos, y el himno de la Copa... el interminable... esa canción que la gente cantó por más de 40 minutos de reloj... Sí... de no creer... el VAMOS VAMOS ARGENTINA VAMOS A GANAR, YO TE SIGO A TODAS PARTES A DONDE VAS, CADA VEZ TE QUIERO MÁS... y que acá te llega al alma... Todos los tranvías repletos de argentinos, gritando, sacando fotos... la pacífica Leipzig estaba inundada de celeste y blanco... y de sonrisas, de pasión... algo imborrable, que ni toda la plata del mundo puede comprar... se los aseguro... fue posible, Maxi lo hizo... y los soñadores agradecidos eternamente...
La previa del choque con México fue mas light que de costumbre... porque estábamos tan nerviosos y excitados... que decidimos distendernos para que pase rápido... no queríamos pensar mucho en lo que venía... porque nos mataba la ansiedad... caímos con el tiempo justo... una cervecita en el Bar Quilmes... y directo para el estadio... uno de los mas raros que he visto... metido en un pozo... con cabeceras chicas y laterales grandes... y lleno de mexicanos... llenísimo... otra vez recontra visitantes, y encima con esos muchachos que te aturden... obviamente salió el clásico "ay ay ay i, hoy no te salva ni el Chapulín" jajaja... Buenísima... Cómo gritan los mexicanos!! Y después del gol de Márquez ni les cuento!!! estaban en su salsa, pero Hernán (Crespo) los silenció... si Crespito no mojaba rápido, se armaba en la tribuna. De hecho hubo un inconveniente pero no pasó a mayores... todo se mantuvo casi intacto hasta el momento crucial... en el suplementario... con el gol de SAN MAXI... El resto de la historia ya la conocen... Bueno, al menos la que vieron mis ojos... o la que vivió mi corazón...

Ahora se viene Alemania, los locales... Más difícil no podía ser: Jugamos contra los alemanes, contra el público, Becckenbauer, la FIFA, los árbitros, contra todos. El estadio va a explotar, según nos dijeron vamos a estar en un codito... y el resto todo de ellos... va a ser un hervidero, pero quién les dice!!?? Futbolísticamente no son mejores y los partidos hay que jugarlos... Si nuestros pibes lo hacen con el corazón, podemos llegar a tener un piecito en semifinales. Nosotros desde acá estamos locos, con el aguante de siempre, arengándonos unos a otros... Porque lo necesitamos... y los jugadores también... ellos también son en algún punto soñadores... Allá deben estar todos enloquecidos... y me parece bárbaro. Porque esto no se da todos los días y hay que aprovecharlo... Mi mochila sigue intacta, llena de ilusion... Yo más apasionado que nunca... con el corazón en la mano... y lo más importante... ilusionado.... porque estoy aferrado a este sueño... ese que de a poquito se va haciendo realidad... Soñemos todos.... yo lo vengo haciendo desde hace 16 años... y estoy cada vez más cerca...

Por la hazaña de Berlín... Los quiere y los extraña,

Desde Leipzig,

Damián - el que cada vez se siente más campeon mundial-

26 - 06- 06