El hombre estaba en una situación límite. Tan sólo lo separaban doce pasos del desenlace. Y no era un escenario más en su vida. Del otro lado se podía vislumbrar la gigantez de otro hombre, que también era partíci
pe de aquel episodio. Transcurría la parte final de la historia y la expectativa era grande. El silencio se había apoderado de la situación y las miradas estaban concentradas en el último detalle. El hombre contempló su alrededor y se acomodó como pudo. Le pasaban mil cosas por la cabeza, emociones que le generaban un sentimiento dual de tristeza y felicidad. Sabía que era el último "toque" y por eso no quería fallar. Por su forma de ser nunca se lo hubiese permitido, y mucho menos perdonado. Fue ahí cuando recibió un guiño del destino, o más precisamente de la persona que se encontraba a 7 metros de distancia bajo aquella estructura tubular. Tan sólo una mirada, una seña de complicidad que bastó para que ambos entendieran lo mismo. El protagonista entonces se dirigió con tranquilidad hacia esa figura esférica, la acarició y empujó suavemente. Unos segundos después, la misma se encontraba acurrucada en una red que la albergaría para siempre. Porque después de eso se daría el cierre definitivo de un momento único que perduraría en la memoria de aquel hombre. Sólo habría lugar para la emoción, los abrazos y un agradecimiento eterno.El hombre en cuestión entendió que nunca nadie lo había comprendido tan bien en su esencia como aquel grupo de personas. Porque lograron resumir en una noche todo aquello que este individuo sentía y pensaba. La situación era como una foto de su vida, seguramente el final ideal que hubiese elegido si alguna vez le hubiesen dado la posibilidad de hacerlo. Había observado despedidas ajenas de todo tipo, pero nunca una en carne propia. Y mucho menos con el calibre de lo que después le tocó en suerte. No era sólo una despedida. Era un homenaje. Pero tampoco era un simple homenaje, sino que se trataba de un partido homenaje y sorpresa. Nunca hubiese soñado algo semejante. De hecho, ese viernes había arrancado como cualquier otro, a sabiendas que sería el último, pero sin imaginar que la fecha quedaría grabada en su memoria de por vida. Todo resultó tal como se había planificado. Un trabajo de logística envidiable y sin fisuras. Pero por sobre todas las cosas con una carga emotiva difícil de describir. Hubo que d
Lo que transcurrió allí fue anecdótico. Hubo tiempo para todo. Quedaron para el recuerdo las corridas del blondo joven de buen pie y Coco grande, como así también las apariciones sutiles del canario que parecía una Mosca. Los azules pudieron disfrutar de la magia y los embates del dúo dinámico, que formaban un oriundo de Córdoba y un Polaco porteño. El famoso tiburón hizo de las suyas con su chispa habitual y el futbolista rolinga auspiciado por Converse demostró que podía gambetear compañeros y rivales. La sorpresa la dio un tímido personaje rubio que cosechó elogios al por mayor, y que mostró el camino al fortachón de visión ovalada que fue pura entrega y corazón. La velada contó además con el aporte de un recuperado muchacho de origen Ruso, que hizo lo suyo para vuln
El individuo no tuvo más que disfrutar de aquel regalo, agradecer y dedicar algunas palabras que resultaron casi minúsculas comparadas con tal muestra de afecto. La leyenda cuenta que varios días más tar
de, fue el mismo protagonista de esta historia quien caminando por Microcentro vió algo que lo hizo emocionar aún más. UNA PELÍCULA (versión completa al final del relato). En su nombre y honor. Esta vez las lágrimas sinceras tuvieron su lugar. Ni toda la emoción ya vivida pudo contener el llanto de quien se despedía de algo hermoso. De un grupo de personas al que luego extrañó día tras día. Los mismos que le enseñaron cientos de cosas y con quienes compartió momentos y vivencias. Le tocaba bajarse de ese maravilloso tren una estación antes, con una gran ilusión pero con la tristeza lógica de quien deja atrás algo muy lindo. Antes de descender, una persona especial le dijo, que aquello no era ni un "Adiós" ni un "Hasta Luego" sino más bien un HASTA SIEMPRE.