"El hombre puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar... no puede cambiar su pasión"


24 de enero de 2010

Hasta Siempre



El hombre estaba en una situación límite. Tan sólo lo separaban doce pasos del desenlace. Y no era un escenario más en su vida. Del otro lado se podía vislumbrar la gigantez de otro hombre, que también era
partícipe de aquel episodio. Transcurría la parte final de la historia y la expectativa era grande. El silencio se había apoderado de la situación y las miradas estaban concentradas en el último detalle. El hombre contempló su alrededor y se acomodó como pudo. Le pasaban mil cosas por la cabeza, emociones que le generaban un sentimiento dual de tristeza y felicidad. Sabía que era el último "toque" y por eso no quería fallar. Por su forma de ser nunca se lo hubiese permitido, y mucho menos perdonado. Fue ahí cuando recibió un guiño del destino, o más precisamente de la persona que se encontraba a 7 metros de distancia bajo aquella estructura tubular. Tan sólo una mirada, una seña de complicidad que bastó para que ambos entendieran lo mismo. El protagonista entonces se dirigió con tranquilidad hacia esa figura esférica, la acarició y empujó suavemente. Unos segundos después, la misma se encontraba acurrucada en una red que la albergaría para siempre. Porque después de eso se daría el cierre definitivo de un momento único que perduraría en la memoria de aquel hombre. Sólo habría lugar para la emoción, los abrazos y un agradecimiento eterno.
El hombre en cuestión entendió que nunca nadie lo había comprendido tan bien en su esencia como aquel grupo de personas. Porque lograron resumir en una noche todo aquello que este individuo sentía y pensaba. La situación era como una foto de su vida, seguramente el final ideal que hubiese elegido si alguna vez le hubiesen dado la posibilidad de hacerlo. Había observado despedidas ajenas de todo tipo, pero nunca una en carne propia. Y mucho menos con el calibre de lo que después le tocó en suerte. No era sólo una despedida. Era un homenaje. Pero tampoco era un simple homenaje, sino que se trataba de un partido homenaje y sorpresa. Nunca hubiese soñado algo semejante. De hecho, ese viernes había arrancado como cualquier otro, a sabiendas que sería el último, pero sin imaginar que la fecha quedaría grabada en su memoria de por vida. Todo resultó tal como se había planificado. Un trabajo de logística envidiable y sin fisuras. Pero por sobre todas las cosas con una carga emotiva difícil de describir. Hubo que d
edicarle tiempo, ganas y mucha organización. Llevaron a la práctica, la mejor manera de cerrar una historia que había sido tan linda como inolvidable. Porque aquel grupo que se hizo presente el recordado 27 de Noviembre, sencillamente había marcado una época. Y llegaron todos juntos para dar inicio al encuentro que con tanta dedicación habían planeado. Entraron sigilosamente y sorprendieron. El protagonista de esta historia miraba a su alrededor sin saber qué pasaba. Intentó buscar alguna respuesta en aquel que había sido la carnada de la coartada, pero sólo se topó con una gran sonrisa. Le tomó varios minutos darse cuenta que la masa de gente lo buscaba a él, que había sido víctima de un engaño, pero del más lindo de los engaños. Era su despedida y la emoción le impidió expresarse como le hubiese gustado. No caía en la situación. No entendía absolutamente nada. Y sobre todo, no comprendía cómo él podía ser merecedor de todo eso, de tanto afecto. Tal era la emoción y la sorpresa que la perplejidad le ganó a las pronosticadas lágrimas. Porque estaban todos parados frente a él. Absolutamente todos. De un lado los azules, del otro, los blancos. Todos con su nombre en la espalda, con todo lo que ello implica. Esa rúbrica significaba mucho en el mundo peculiar en el que él analizaba todo. Y afuera ellas. Las que soportando el incesante calor concurrieron fervorosamente sin siquiera poder entrar al rectángulo verde que generaba tantas sensaciones. Las inigualables, que con su encanto le dieron el toque distintivo a la noche.

Lo que transcurrió allí fue anecdótico. Hubo tiempo para todo. Quedaron para el recuerdo las corridas del blondo joven de buen pie y Coco grande, como así también las apariciones sutiles del canario que parecía una Mosca. Los azules pudieron disfrutar de la magia y los embates del dúo dinámico, que formaban un oriundo de Córdoba y un Polaco porteño. El famoso tiburón hizo de las suyas con su chispa habitual y el futbolista
rolinga auspiciado por Converse demostró que podía gambetear compañeros y rivales. La sorpresa la dio un tímido personaje rubio que cosechó elogios al por mayor, y que mostró el camino al fortachón de visión ovalada que fue pura entrega y corazón. La velada contó además con el aporte de un recuperado muchacho de origen Ruso, que hizo lo suyo para vulnerar a un ex basquétbolista polifuncional. En la batalla por el honor, el más experimentado y sereno utilizó su "Kabeza" para guiar a lo suyos y hasta el joven serio por fuera, pero desfachatado por dentro, quiso decir presente pese a sus dolencias físicas. Todo transcurrió ante la atenta mirada de las cálidas espectadoras, protagonistas y gestadoras de esta gran sorpresa. La niña rockera acompañada de su entrañable amiga futbolera de Belgrano seguían minuto a minuto lo que entregaban blancos y azules. La glamorosa morocha comentaba las acciones del partido con la carismática camarógrafa nacida en Pringles. Tampoco podía faltar la comandante del grupo, quien exitosamente y con mucho instinto supo nuclear a un manojo de personas que en todo momento respondió por ese sentimiento grupal. La noche terminó de la mejor manera, con un abrazo eterno y con la felicidad propia de un día inolvidable. Aquel hombre se sintió homenajeado, fue un mimo a su forma de sentir y vivir las cosas. Una sensación que reforzaba algo que él defendía a capa y espada: aquella premisa sostenía que aunque a veces parezca lo contrario, siempre vale la pena pelear por la esencia de uno mismo, por más tragos amargos y sufrimientos que se interpongan en el camino. De repente llegó un puñado de seres humanos para darle lo mejor a alguien que se sintió y se sentirá en deuda hasta el final de sus días. Pocas veces se lo vio a este hombre tan realizado. Fue una muestra genuina de cariño de esas que valen mucho y que marcan para siempre.

El individuo no tuvo más que disfrutar de aquel regalo, agradecer y dedicar algunas palabras que resultaron casi minúsculas comparadas con tal muestra de afecto. La leyenda cuenta que varios días más tarde, fue el mismo protagonista de esta historia quien caminando por Microcentro vió algo que lo hizo emocionar aún más. UNA PELÍCULA (versión completa al final del relato). En su nombre y honor. Esta vez las lágrimas sinceras tuvieron su lugar. Ni toda la emoción ya vivida pudo contener el llanto de quien se despedía de algo hermoso. De un grupo de personas al que luego extrañó día tras día. Los mismos que le enseñaron cientos de cosas y con quienes compartió momentos y vivencias. Le tocaba bajarse de ese maravilloso tren una estación antes, con una gran ilusión pero con la tristeza lógica de quien deja atrás algo muy lindo. Antes de descender, una persona especial le dijo, que aquello no era ni un "Adiós" ni un "Hasta Luego" sino más bien un HASTA SIEMPRE.



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6 comentarios:

  1. ESPN no es lo mismo sin vos Dami. No llevo mucho tiempo aca pero ese dia fue el mas emotivo lejos del que tuve la suerte de ser parte. Gracias por todo y EXITOS!
    Cheicon (el ex basquetbolista polifuncional?)

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  2. Genio, que bueno que hayas disfrurado todo. Fue realizado con mucho cariño. Ese dia 27 quedara en la historia como currio con un 10 de noviembre del 2001.
    Un fuerte abrazo eterno.

    El Hombre de Rusia

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  3. Los años pasan, pero vos seguís igual de loco por el fútbol. Brindo por esa alegría!

    Espero que estés muy bien, un abrazo!

    Lu (Gu)

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  4. Dami! Que no te queden dudas de que era un merecido homenaje.
    Y felicitaciones por el artículo, está muy bueno.

    Gracias! Y veni a visitarnos!!!!!!!!

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  5. Se me pianta un lagrimón!!! Espero que esa emotiva despedida sea solo el comienzo de nuevos exitos.

    Abrazo grande.
    Coco

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  6. Todo muy emotivo, pero ya es hora de que nos sigas deleitando con tu pluma. ¿Para cuando la actualización del blog?

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